LAS MISERIAS DE TELEFÓNICA; DIRECTAMENTE PROPORCIONALES AL SUELDO DE SUS DIRECTIVOS
La Asociación que defiende los intereses de los consumidores de servicios bancarios en España solicita al primer operador de telefonía 458 millones de euros por daños y perjuicios a los consumidores, aunque Telefónica argumenta a su favor y en contra de la celebración del juicio, que con la multa que le había impuesto la Comisión Europea por este mismo asunto - 151,8 millones de euros- ya tenía suficiente penalización. Dos años ha podido retrasar Telefónica - una compañía acostumbrada a saldar con el pago de suculentas multas el daño brutal que está creando al desarrollo de la sociedad de la información- este juicio gracias a sus ya reconocidas argucias legales; pero este mes de septiembre, la Audiencia Provincial de Madrid ha ordenado reanudar el juicio y desestimar las pretensiones de Telefónica de eludir el proceso judicial.
Según ha argumentado Ausbanc y la justicia ha aceptado a trámite, Telefónica ha cobrado de forma abusiva, premeditada y sin ningún escrúpulo o respeto durante cinco años, un sobreprecio de más de 600 millones de euros en perjuicio de los consumidores y del mercado. Telefónica, la compañía que consiguió el monopolio encubierto durante la liberalización de las telecomunicaciones realizada en la era Aznar y que ha incumplido desde entonces y de manera reiterada sus compromisos de reinversión en el desarrollo de infraestructuras y servicios, deberá- en caso de perder el juicio- hacerse cargo también de los intereses, los costes y los gastos del procedimiento.
El primer operador de telefonía español, gracias - insistimos- al trato de favor que recibió durante el gobierno Aznar en plena liberalización de las Telecomunicaciones, no ha especificado números en cuanto a beneficios en 2009 y 2010, pero sí recortes. Dejará de invertir 7.500 millones de euros, una muy mala noticia para la ya paupérrima situación del desarrollo tecnológico en España. Además inspira buenas y malas noticias según su región de acción sea una u otra; pero parece que, globalmente, los analistas financieros ya no confían en la compañía como valor seguro a largo plazo en la manera que lo hacían años atrás.
Cesareo Alierta, que así se llama aunque ya haya conseguido que los medios de comunicación se refieran a él con el nombre de “Cesar”, presidente de telefónica, nunca ha tenido miedo a los entuertos que puedan solucionarse con dinero - a la compañía le sobra - pero cada vez tiene más frentes abiertos en este sentido. En 2008 los tribunales italianos desestimaron la demanda de telefónica contra el estado por el asunto sobre la licencia UMTS - recordemos los astronómicos precios que las paradoras pagaron por estas licencias hace casi una década; una absurda inversión jamás recuperada-; se enfrenta a varias demandas millonarias por abusos, como la de 900.000 usuarios extremeños que quedaron sin servicio de telefonía y ADSL sin causas justificadas, o tiene que aceptar imposiciones judiciales como la de la Audiencia Provincial de Madrid. Parece que Telefónica ya no es intocable y ya era hora de que esto ocurriera.
La vulnerabilidad de la operadora parece que aumenta a la par que los sueldos de sus directivos. Pese a la crisis, a pesar de que en España los ingresos de la compañía son inferiores a lo previsto y aunque la ética de los tiempos surgidos de la recesión económica pregone lo contrario, Cesario Alierta y dos de sus consejeros con funciones directivas se repartieron en 2008 casi 16 millones de euros. El Consejo Directivo en conjunto, 21,13 millones de euros. Juzguen ustedes mismos, sobretodo al saber que Alierta asegura que debido a esta crisis, Telefónica “será prudente” en el desarrollo de la red de fibra óptica en España y otras inversiones; es decir, que no invertirá en ello.
En lo que respecta a sus accionistas, más de lo mismo. Cesario Alierta ha prometido para 2010 un beneficio por acción de 2,304 euros y un flujo de caja libre también por acción de 2,87 euros, pero, cuidado, que todo esto dependerá de la situación económica. Si sigue en racha negativa, esos números dejarán de resplandecer y quedarán reducidos a 2,10 y 2,50 euros respectivamente. Los sueldos quedarán igual, porque asegura el presidente del emporio en telecomunicaciones, ya se han reducido. Al buen entendedor le toca juzgar.
Este - el de reducción de la inversión, el aumento de los precios y la competencia desleal- es el panorama de futuro que plantea Telefónica para un país como España, que gracias a su gestión ocupa el puesto de cola en inversión en tecnología de la información. Con la banda ancha más cara y más lenta de Europa, en España -por ejemplo- el teletrabajo solo se ha desarrollado un 4,9% contra un 13% en el resto de Europa y la falta de competitividad en la productividad es ya casi insostenible. Esta situación, señores, da más miedo que pasar una noche con la niña del Exorcista. Y lo da porque, al igual que ha ocurrido con la banca, la crisis ha servido para ellos se enriquezcan más y el ciudadano se quede solo.
Y así es, solos, como deberemos salir de una situación a la que nos han arrastrado todos estos bancos y multinacionales que siguen repartiendo beneficios entre sus ejecutivos como si nada ocurriera, mientras llevan al país a una situación irreversible de retroceso y falta de competitividad en pro de salvaguardar la premisa de no dejar de ganar ni un euro a base de no reinvertir ni un euro. No quiero ni imaginarme este país dentro de diez años.


